¿Estás listo para reconocerte, pertenecer y activar tu potencial?

Yo soy Marcela
Mi misión es facilitar el camino de quienes llegan a un nuevo país, ofreciéndoles un espacio seguro donde puedan integrarse, crecer y descubrir su verdadero potencial. Así nació ConquerIN, un conjunto de programas creados para que puedas construir una vida en el extranjero con confianza y propósito. Porque lo más importante del viaje eres tu.
Mi historia completa
Soy Marcela, nacida en 1986 y criada en Colombia. Siempre me sentí diferente a los demás, aunque no entendía realmente qué significaba eso… hasta ahora.
De joven solía repetirme que había nacido para hacer algo con un impacto positivo en el mundo. No sabía qué era exactamente, pero hoy lo tengo claro: acompañar a otros a transformar su vida de la misma manera en que yo transformé la mía.
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Colombia
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Mi sensación de no pertenecer empezó incluso antes de salir del país. Crecí en Barrancabermeja y luego me mudé a Medellín para estudiar mi carrera universitaria. Medellín fue el primer lugar donde me sentí realmente como una forastera: la gente me trataba diferente porque sabían que no era local, reconocían que mi acento no era el mismo y por ende me sentía una extraña…
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Reino Unido
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Cuando terminé mi carrera, me ilusionaba vivir una nueva aventura, así que me fuí a Londres. La experiencia que cambió mi vida y mi visión del mundo. Nunca imaginé que existiera un lugar tan diverso, donde tantas culturas convivieran, donde el transporte público te llevara a todas partes, donde la variedad de comida fuera infinita, donde siempre hubiera algo que hacer, donde me sintiera libre de juicios… al menos al principio. Tal vez porque habían tantos extranjeros que, por primera vez, yo era la norma y no la excepción.
Pero con el tiempo también me sentí menospreciada y subestimada en mis capacidades. Empecé a perderme entre la multitud, me sentía invisible. Y regresé a Colombia como un soldado derrotado, esta vez por una cultura que no supe cómo manejar.
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Países Bajos
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Seis meses después de volver a Colombia, me enamoré de un holandés.
Había visitado Ámsterdam cuando vivía en Londres y nunca pensé volver a los Países Bajos… bueno, en 2012 ya estaba viviendo en Róterdam.
Al principio todo parecía perfecto: disfrutaba la atención de ser nueva, la curiosidad de la gente, la infraestructura impecable, los molinos, las bicicletas… pero poco a poco empecé a frustrarme con todo lo que no entendía: el idioma, los tres besos en la mejilla, el sistema de salud, los requisitos para conseguir trabajo, incluso mi propia relación. No me sentía escuchada, apoyada ni comprendida, y empecé a llevar una vida cada vez más solitaria.
En algún momento pensé que simplemente me estaba volviendo vieja y aburrida, que nada me emocionaba. Me enfoqué en conseguir trabajo, lo cual me costó enviar 200 CV, grabar videos, hacer test de IQ… estaba agotada. Así que decidí mudarme a donde fuera necesario para encontrar mi trabajo soñado, y terminé en la hermosa ciudad de Venlo.
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En esa etapa de mi vida decidí enfocarme en lo esencial: obtener la nacionalidad neerlandesa, sacar mi licencia de conducir, conseguir un contrato fijo y comprar una casa. Y cuando por fin lo logré, supe que era el momento de tener hijos. Esa parte merece un capítulo aparte… así que sigue leyendo.
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¡Hoera! Me convertí en mamá
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En algún punto sentí que mi vida había perdido emoción y pensé que un hijo sería la pieza que faltaba en mi relación. No tenía idea de la dimensión desconocida en la que estaba a punto de entrar: ser madre, y no solo madre… ser madre en el extranjero, sin familia cerca, con una pareja de otra cultura, con un sistema completamente nuevo: verloskundige, kraamzorg, mamadag… además de una diabetes gestacional que no entendía. Todo era nuevo. Ha sido hasta ahora, el trabajo más desafiante.
Sufrí ansiedad por separación con mi primer hijo, no dormí durante dos años, amamanté durante esos mismos dos años sin dormir, y tenía la carga del dia a dia; cocinar, pañales, mi trabajo de oficina… y empecé a extrañar el tiempo para mí. ¿Cómo es posible que no exista el “Me time” cuando eres mamá? Qué aventura en la que me metí… y todo eso mientras intentaba sobrevivir a una pandemia.
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Dos años después, me sentí lista para mi segundo hijo. Fue una experiencia completamente distinta, pero mi niño me dio la fuerza para convertirme en quien soy hoy. Fue una de las situaciones más difíciles que he vivido, al igual que mi divorcio.
Mi hijo nació y, tres meses después, empezó a desarrollar eczema. Luego vinieron intolerancias y alergias alimentarias. Lloraba sin parar, sudaba, se rascaba, y yo no entendía qué estaba pasando. Mis noches sin dormir empezaron de nuevo. Estaba preocupada, desesperada, sola, sin esperanza. Nadie me escuchaba cuando decía: “Mi hijo está reaccionando a mi leche materna”. Me repetían que eso no era posible.
Tan agotada y frustrada estaba, que decidí convertirme en la doctora de mi hijo. Leí libros, artículos, blogs, y finalmente encontré un grupo de Facebook lleno de otras madres desesperadas pasando por lo mismo. Sentí alivio: no estaba loca. Estaba a punto de descubrir qué era lo que pasaba.
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Después de meses de prueba y error, tenía una lista completa de lo que podía y no podía comer mi hijo. Él finalmente fue tratado. Finalmente me escucharon. Me costó muchas lágrimas, pero lo logré. Era alérgico al huevo y tenía múltiples intolerancias. Pude volver a respirar… aunque no del todo: aún tenía que cargar el Epipen a todas partes. Eso sí que daba miedo.
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Mejor sola, y me conquisté a mí misma
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El 2023 y 2024 fueron los años más desafiantes de mi vida. Primero enfrenté todo lo relacionado con mi hijo, y luego tomé la decisión de divorciarme porque era lo más saludable para mí. Ese camino lo cambió todo. Me obligó a redescubrirme: mi identidad, mis valores y la mujer que quería ser.
Entre encontrar un nuevo hogar, aprender a ser independiente y sostenerme como madre soltera, entendí que había llegado el momento de cuidarme. Me hice una promesa: nunca más involucrarme en nada que me hiciera daño y eso incluía mi alimentación, mi relación conmigo misma y con los demás.
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Usé todas mis habilidades para reconstruirme y crear la vida que siempre había imaginado. Mi experiencia como ing Industrial me ayudó a ver mi vida como un sistema que podía optimizar. Mi experiencia como consultora me enseñó a hablarme como si fuera mi clienta más importante: guiándome hacia una vida mejor, convenciéndome de que la merecía, aprendiendo a hablarme, verme y tratarme con amor, compasión y aceptación.
Y sabía que era posible. Como ex nadadora profesional, conozco la disciplina. Sé lo que es entrenar para ganar, cultivar una mentalidad de éxito y perseguir un objetivo con todo lo que tienes. Esa fue la base de mi transformación: conquistar mi propio proceso y convertirme en la mujer que quería ser; coherente, segura, valiosa y finalmente en paz conmigo misma.Entendí que el problema nunca estuvo ligado a un lugar, sino a mi capacidad de sostener la vida que deseaba.
Desde ese lugar de claridad y fortaleza, estuve lista para re conectar conmigo, con los demás y con la vida.
Así nació ConquerIN.